El cierre del Aquarium de Mar del Plata abrió una nueva polémica. Cuatro pingüinos fueron tasados en unos US$40.000 y quedaron incluidos en un proceso de venta para afrontar las deudas del predio. La situación generó cuestionamientos de organizaciones dedicadas a la protección de los animales.
Juan Lorenzani, presidente de Fundación Fauna Argentina, sigue de cerca lo que pasa en el histórico acuario marplatense. En diálogo con TN, cuestionó que animales silvestres puedan quedar alcanzados por un proceso de quiebra. “Está prohibida la venta y comercialización de especies silvestres en nuestro país”, sostuvo.
El Aquarium cerró sus puertas el año pasado y todavía hay animales en el predio. Según la información conocida en las últimas horas, quedaron trabajadores a cargo de su cuidado mientras avanza el proceso judicial. Los gastos de mantenimiento y las deudas con bancos, proveedores y organismos de recaudación forman parte del complejo escenario.
Lorenzani explicó que Fundación Fauna Argentina ya hizo presentaciones judiciales para pedir la liberación de los animales que estén en condiciones de volver a la naturaleza. El reclamo apunta especialmente a los ejemplares de especies autóctonas. Para la organización, no deberían ser tratados como bienes que pueden venderse para pagar deudas.
“Estamos hablando de animales silvestres, no de un inmueble, de una silla o de una mesa”, remarcó el presidente de la fundación. Según explicó, presentaron un pedido ante la Fiscalía para cuestionar la situación de los animales dentro de la sindicatura. El planteo no avanzó y ahora anticiparon que insistirán con nuevas presentaciones.

El Aquarium de Mar del Plata cerró sus puertas y todavía hay animales dentro del predio. (Foto: TN)
La discusión tiene un punto central: qué destino tendrán los animales que siguen en el Aquarium. Lorenzani aseguró que algunos ejemplares fueron capturados originalmente con fines de recuperación, pero cuestionó que nunca hayan vuelto a su hábitat. También puso en duda que el nacimiento en cautiverio sea un impedimento absoluto para intentar una reintroducción.
Para respaldar esa postura, recordó el caso de la tortuga Jorge. El animal volvió al mar después de décadas de cautiverio y logró desplazarse hasta la zona donde había vivido antes de su captura. “Por más que haya nacido en cautiverio, eso no quita el instinto”, planteó Lorenzani.
El antecedente de los delfines también volvió a quedar bajo la lupa. El año pasado, diez ejemplares fueron trasladados a Egipto en una operación valuada en US$800.000. Lorenzani explicó que su situación legal es diferente de la de los pingüinos porque se trata de animales que llegaron desde el Caribe.
El presidente de Fundación Fauna Argentina señaló que el comercio de esos mamíferos marinos puede estar contemplado por convenios internacionales. Sin embargo, cuestionó que la Argentina todavía permita el cautiverio de estas especies. “En distintas partes del mundo ya se está prohibiendo”, afirmó.
Los delfines que vivían en el Aquarium fueron enviados a Egipto tras el cierre del predio. (Foto: TN)
En el caso de los pingüinos, la fundación sostiene que la situación es distinta por tratarse de una especie autóctona. La principal discusión ahora pasa por determinar si pueden ser vendidos, trasladados a otros centros o liberados en los casos en que su estado lo permita.
Mientras tanto, persiste la incertidumbre sobre la cantidad exacta de animales que siguen en el predio y sobre su destino. Lorenzani cuestionó la falta de información y apuntó también contra las autoridades locales. “Siempre se trata de no informar”, aseguró.