Uno de los primeros mitos que cuestionó fue la idea de que bajar de peso necesariamente significa estar más saludable o sentirse mejor. La especialista explicó que una persona delgada también puede presentar problemas en su composición corporal, como una disminución importante de masa muscular. Por eso, remarcó que no siempre la delgadez es sinónimo de salud.
“Es más importante que tengas una masa muscular adecuada a tu masa ósea a que tengas una masa adiposa exacerbada”, sostuvo González Ramela, al destacar la importancia de mirar más allá del número que aparece en la balanza.
Otro de los puntos centrales fue la llamada recomposición corporal, un proceso que no necesariamente implica perder kilos. Puede incluir una reducción de masa grasa y un aumento de masa muscular, incluso con cambios mínimos en el peso total. En este sentido, la nutricionista también cuestionó la obsesión por contar calorías y puso el foco en la densidad nutricional de los alimentos.
Según explicó, muchas veces lo que se interpreta como ansiedad o ganas constantes de comer puede estar relacionado con una alimentación que no aporta los nutrientes necesarios. Por eso, más que buscar productos con pocas calorías, planteó la importancia de incorporar alimentos que realmente nutran y generen saciedad.
González Ramela advirtió sobre la cantidad de influencers y personas sin formación específica que muestran sus propias dietas o rutinas como si fueran una receta universal. “En las redes sociales sólo se muestra lo perfecto, no lo posible”, señaló.
En esa misma línea, destacó que no existe una dieta que funcione de la misma manera para todas las personas. A la hora de elaborar un plan alimentario es necesario tener en cuenta la rutina, el descanso, la actividad física, los gustos y la historia de cada paciente con la comida. Lo que funcionó para otra persona no necesariamente será adecuado para nosotros.
La especialista también llamó a no esperar “el momento perfecto” para comenzar a incorporar hábitos saludables. En lugar de grandes cambios difíciles de sostener, propuso avanzar con pequeños hábitos y objetivos posibles. “Dejemos de esperar y empecemos por hoy, empecemos por lo que hoy podemos hacer”, planteó.
Además, puso el foco en la importancia de las fibras, las frutas y las verduras, frente a la tendencia actual de concentrar toda la atención en las proteínas. También recordó que los hidratos de carbono cumplen un rol fundamental y que una alimentación equilibrada debe contemplar todos los nutrientes necesarios.
Finalmente, se refirió al consumo de alcohol y aclaró otro mito frecuente: no es correcto decir que el alcohol “fija las grasas”, aunque sí puede interferir en los procesos metabólicos relacionados con la utilización de grasa como energía. A esto se suma su impacto sobre el descanso y la posibilidad de aumentar la ingesta de alimentos posteriormente.