En 1991, Metallica cambió las reglas. Después de discos fundamentales como Master of Puppets y ...And Justice for All, la banda bajó las revoluciones y apostó por canciones más directas, pesadas y accesibles.
El resultado fue el llamado Black Album, producido por Bob Rock y convertido en un fenómeno mundial gracias a clásicos como “Enter Sandman”, “Nothing Else Matters”, “The Unforgiven”, “Sad but True” y “Wherever I May Roam”.
El cambio no fue bien recibido por todos. Parte de sus seguidores consideró que Metallica se había alejado del thrash para acercarse demasiado al sonido comercial. Sin embargo, el disco terminó ampliando como nunca el alcance del heavy metal.
35 años después, el debate sigue abierto: ¿el Black Album fue una traición a las raíces de Metallica o el disco que convirtió al heavy metal en un fenómeno global?