Cada vez más la Justicia debe intervenir en casos de Salud, entre el paciente y el prestador del servicio, sea en una Obra Social, clínica privada u hospital público, recibiendo los tribunales un número creciente de amparos. Bernardo Bibel, juez federal de Necochea, profundizó en el tema en un artículo publicado en distintos medios nacionales.
“Es un tema en la Justicia que afecta a mucha gente hoy. Me informé con gente vinculada en la medicina para interiorizarme. Hay un ingreso, por semana, de no menos de 30 amparos”, compartió dialogando con Raulo Peón.
El artículo titulado "La crisis del sistema sanitario: el amparo como protección judicial" sostiene que la creciente judicialización de la salud es la consecuencia directa de la crisis del sistema sanitario argentino. Ante la falta de respuesta de obras sociales, prepagas y del Estado, miles de personas recurren a la Justicia mediante acciones de amparo para acceder a medicamentos, tratamientos, prótesis o prestaciones esenciales.
El autor utiliza una analogía con la medicina para explicar el proceso judicial: el amparo funciona como el ingreso de urgencia de un paciente a un hospital, la medida cautelar equivale a una maniobra de reanimación inmediata y la sentencia definitiva representa el tratamiento que debe garantizarse para proteger el derecho a la salud.
Se afirma que el derecho a la salud tiene jerarquía constitucional y respaldo en tratados internacionales, por lo que los jueces deben actuar con rapidez cuando la vida o la integridad de una persona están en riesgo. En estos casos, las demoras burocráticas o las limitaciones presupuestarias no pueden justificar la negativa a brindar una prestación médica.
En la charla en K2 Radio, profundizó sobre estos casos que no tienen un denominador común, sino que engloba muchos diagnósticos desde operaciones, cobertura de medicamentos o tratamientos psicológicos.
El trabajo describe cómo los tribunales reciben un número creciente de amparos, especialmente de pacientes oncológicos, personas con discapacidad y quienes padecen enfermedades poco frecuentes. Esta situación ha llevado a que los jueces, además de resolver conflictos jurídicos, terminen interviniendo de hecho en la administración del sistema sanitario.
El crecimiento de esto, entendió Bibel que ocurre porque “Hay una crisis institucional en el ámbito de la Salud y tampoco hay una legislación de Estado que se aplique. El sistema no alcanza absorber la dinámica de la propia salud. El amparo es la urgencia del sistema sanitario”.
También analiza la postura de las obras sociales y empresas de medicina prepaga, que suelen limitar las coberturas al Programa Médico Obligatorio (PMO) y argumentan restricciones económicas. En contraposición, el autor sostiene que, cuando está comprometido el derecho a la vida, corresponde a esas entidades demostrar científicamente por qué un tratamiento no debe ser cubierto.
Asimismo, el artículo describe el deterioro de los hospitales públicos, afectados por la falta de recursos, infraestructura, equipamiento y personal especializado, lo que agrava aún más la crisis y aumenta la cantidad de litigios.
Como conclusión, el autor considera que el amparo sigue siendo una herramienta indispensable para proteger derechos individuales en situaciones urgentes, pero advierte que no resuelve las causas estructurales del problema. Plantea la necesidad de avanzar hacia reformas integrales del sistema de salud mediante políticas públicas coordinadas entre el Estado, el Poder Judicial, las obras sociales, las empresas de medicina y los profesionales sanitarios, para garantizar un acceso equitativo, sostenible y efectivo al derecho a la salud.