Cada 11 de mayo el mundo recuerda a Bob Marley, el artista que transformó al reggae en un movimiento cultural global y cuya influencia atraviesa generaciones. El músico falleció en 1981 a los 36 años, víctima de un cáncer, pero su legado continúa más vivo que nunca a través de sus canciones, su mensaje y el impacto cultural que dejó en todo el planeta.
Nacido en 1945 en Nine Mile, Jamaica, Marley creció en un contexto humilde y desde muy joven encontró en la música una forma de expresión y transformación social. Su carrera comenzó junto a The Wailers, banda con la que lanzó discos fundamentales como Catch a Fire y Burnin', trabajos que ayudaron a expandir el reggae fuera de Jamaica.

Con canciones como Get Up, Stand Up o I Shot The Sheriff, Marley comenzó a conquistar al público internacional mientras incorporaba en su obra mensajes vinculados al amor, la espiritualidad, la igualdad y la lucha social.
La influencia del rastafarismo también marcó profundamente su música y su pensamiento. Esa filosofía espiritual y cultural se convirtió en uno de los pilares de su identidad artística y ayudó a construir una imagen que trascendió lo musical para transformarse en símbolo de resistencia y libertad.
Durante la segunda mitad de los años 70, el artista consolidó su reconocimiento mundial con álbumes históricos como Natty Dread, Rastaman Vibration y Exodus, considerado por muchos como uno de los mejores discos de todos los tiempos.
Su último trabajo publicado en vida fue Uprising en 1980, antes de emprender una gira internacional que lo llevó por Europa con récords de convocatoria.

Tras su muerte en Miami el 11 de mayo de 1981, su cuerpo fue trasladado a Jamaica, donde descansa en un mausoleo convertido en sitio de homenaje permanente para millones de fanáticos.
Décadas después, su música sigue vigente y compilados como Legend continúan siendo récord de ventas, reafirmando la dimensión histórica de un artista que convirtió al reggae en una voz universal.