El juicio oral y público por el femicidio de Magalí Vera comenzó este miércoles en Necochea, a más de un año del hecho que conmocionó a la ciudad. El proceso se desarrolla en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1, presidido por la jueza Luciana Irigoyen Testa, con la intervención del fiscal Marcos Bendersky, quien llevó adelante la instrucción.
El único imputado es Javier Cerfoglio, expareja de la víctima, acusado de homicidio cuádruplemente agravado —por el vínculo, alevosía, ensañamiento y mediar violencia de género—, una figura que contempla prisión perpetua.
Cerfoglio sigue el debate de manera remota desde la Alcaidía N° 44 de Batán, donde permanece detenido.
Un juicio con más de 60 testigos previstos
La primera jornada reunió testimonios centrales del entorno familiar de Magalí. Declararon sus padres, su hermana y su hermano Fernando Vera, quien hasta ahora no había hablado públicamente.
Los relatos coincidieron en describir un vínculo marcado por el control, la violencia económica y actitudes posesivas por parte del acusado.
Fernando sostuvo que Cerfoglio pasó de mostrarse amable a exhibir conductas dominantes, y remarcó que, a su entender, la muerte de Magalí no fue un accidente.
Un momento de tensión: el imputado interrumpió la audiencia
El episodio más tenso ocurrió durante la declaración de Melina Vera, hermana de la víctima. Mientras relataba situaciones de violencia y control, Cerfoglio interrumpió la transmisión virtual diciendo: “Muchas mentiras, muchas mentiras”.
Acto seguido pidió retirarse y el tribunal autorizó su salida. El imputado se desconectó, generando sorpresa entre los presentes.
Melina profundizó en el comportamiento del acusado, a quien describió como una persona obsesiva y controladora. También recordó que, tras el hecho, él intentó instalar la idea de un accidente, algo que la familia descartó desde el primer momento.
El caso: una noche de violencia y un final trágico
El femicidio ocurrió tras una fiesta de casamiento, en la madrugada del 1° de diciembre de 2024. Testigos alertaron al 911 al ver a un hombre golpeando a una mujer en la vía pública.
Las cámaras de seguridad registraron luego al Honda Fit rojo circulando a alta velocidad antes de caer al Río Quequén, donde Magalí murió por asfixia por sumersión, según determinó la autopsia.
El cuerpo presentaba lesiones compatibles con violencia de género.
Lo que viene
Con más de 60 testigos citados, se espera que el juicio se extienda durante varias jornadas. El tribunal deberá evaluar los testimonios, las pericias y las imágenes registradas por el Centro de Monitoreo para determinar la responsabilidad penal del acusado.