Si bien el partido entre Olimpo y Santamarina no ponía en juego puntos importantes en el cierre de la primera fase del Federal A, la tarde del domingo en el estadio Roberto Carminatti tuvo un momento especial. Antes del inicio del juego, que terminó con triunfo por 2 a 0 para el equipo baehinse, se vivió un momento más que especial recordando a una leyenda de la institución: el jugador fernandense Ceferino Díaz.
El capitán del equipo que logró el primer ascenso a la elite nacional falleció el pasado jueves a los 53 años de edad, por lo que se le realizó un pequeño pero emotivo homenaje antes del pitazo inicial. El ahora capitán Martín Ferreyra ingresó a la cancha vistiendo la mítica camiseta número 5 de Ceferino, que luego la ofrendó de manera simbólica al centro del estadio.
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Con los equipos reunidos alrededor del círculo central, junto a la cuaterna arbitral, se realizó un sentido y muy respetuoso minuto de silencio, en memoria y homenaje a quien vistiera la camiseta aurinegra en 21 partidos y marcó 4 goles.
Dos de esos tantos anotados por Ceferino fueron en el histórico triunfo ante Instituto de Córdoba, por 4 a 0, en el partido en el que Olimpo dio el salto a Primera División en 2001. Asimismo, detrás del arco de calle Ángel Brunel hubo una bandera dedicada para él: "Ceferino Díaz siempre te recordaremos".

Notable carrera
Nacido en Juan N. Fernández, Ceferino Díaz dio sus primeros pasos futbolísticos en el Club Defensores de Necochea, integrando el equipo dirigido por el “Paisano” Alfredo López, que reunió a varias figuras de la época. Su talento y personalidad lo llevaron luego al Club Jorge Newbery de Lobería, antes de dar el salto al fútbol profesional.
Con carácter, personalidad y una entrega inalterable, Díaz fue protagonista en varios equipos del ascenso argentino. En 1993 integró ese histórico plantel de Defensores que rompió una sequía de 25 años y se consagró campeón de la Liga Necochea, logro que abrió las puertas para su salto al fútbol grande.
Su recorrido extenso incluyó pasos por Huracán de Tres Arroyos, Almirante Brown de Arrecifes, Cipolletti, Quilmes, Olimpo, Argentinos Juniors, Unión de Santa Fe, Deportivo Quito de Ecuador y Guillermo Brown de Puerto Madryn, entre otros clubes.

Uno de los capítulos más importantes de su carrera lo escribió en Olimpo de Bahía Blanca, donde se transformó en referente y símbolo del histórico plantel que consiguió el ascenso a la Primera División del fútbol argentino el 27 de diciembre de 2001.