El mundo del rock está lleno de historias que marcaron a generaciones enteras, pero también de episodios trágicos que todavía generan interrogantes entre los fanáticos. La muerte de algunas de sus mayores leyendas no solo provocó dolor en la industria musical, sino que además dio origen a múltiples teorías conspirativas que se mantienen vigentes con el paso del tiempo.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Kurt Cobain. El líder de Nirvana falleció el 5 de abril de 1994 en lo que oficialmente fue considerado un suicidio. Sin embargo, desde entonces surgieron diversas versiones alternativas que cuestionan esa conclusión. En las últimas semanas, nuevos informes reavivaron el debate entre seguidores que sostienen que el músico podría haber sido víctima de un homicidio, alimentando una de las teorías más persistentes del rock.
Otro de los nombres que suele aparecer en este tipo de historias es Jim Morrison. El cantante de The Doors murió en 1971 en París a causa de una insuficiencia cardíaca. A pesar de la versión oficial, algunos fanáticos aseguran que el artista fingió su muerte para escapar de la fama y vivir en el anonimato. La ausencia de una autopsia oficial en su momento contribuyó a que estas especulaciones se mantengan vigentes hasta hoy.
La lista se completa con Jimi Hendrix, considerado uno de los guitarristas más influyentes de todos los tiempos. Su fallecimiento en 1970 fue atribuido a una sobredosis que derivó en asfixia, aunque también surgieron teorías que apuntan a la posible participación de su entorno cercano, motivadas por intereses económicos. No obstante, ninguna de estas hipótesis cuenta con pruebas concluyentes.
Más allá de las especulaciones, lo cierto es que estas figuras dejaron un legado imborrable en la historia del rock. Sus muertes, rodeadas de misterio, no hicieron más que agrandar el mito de artistas que continúan influyendo en nuevas generaciones y que, aún hoy, siguen generando debate entre sus seguidores.