martes 17 de febrero de 2026 - Edición Nº265
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Actualidad | 16 Feb

TURISMO

Carnaval de Río de Janeiro: samba, historia y emoción en el Sambódromo

El inicio estuvo cargado de significado político, con Lula en un palco.


La primera noche de desfiles del Carnaval de Río de Janeiro transformó el Sambódromo en un cauce de luz, música y emoción que parecía no tener orillas. Desde temprano, una marea humana avanzó por las avenidas cercanas al Sambódromo de la avenida Marquês de Sapucaí, envuelta en lentejuelas, coronas improvisadas y banderas de escuelas de samba que ondeaban como estandartes de una batalla festiva.

En el aire flotaba una mezcla de perfume, sudor y pólvora de fuegos artificiales, mientras los vendedores ambulantes ofrecían refrescos y bocadillos al ritmo de los primeros tambores que anunciaban el inicio de la gran noche. Cuando se apagaron las luces de las tribunas por un instante y se escuchó el rugido de la batería inaugural, la avenida se convirtió en un escenario gigantesco donde cada paso era una declaración de identidad.

El carnaval carioca volvió a demostrar que no es solo un espectáculo, sino una narración colectiva que une historia, política, memoria popular y esperanza.

Lula Carnaval de Rio de Janeiro 2026

La encargada de abrir la noche fue la escuela Acadêmicos de Niterói, que regresó al Grupo Especial con un desfile marcado por la fuerza de su mensaje social. Su enredo, dedicado a la trayectoria del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (presente en un palco), recorrió episodios de la infancia humilde del líder político, su paso por el sindicalismo y su llegada al poder. Carros alegóricos gigantescos mostraban escenas de fábricas, barrios obreros y plazas populares, mientras cientos de bailarines vestían trajes que mezclaban símbolos del nordeste brasileño con colores intensos de rojo y dorado.

El público respondió con aplausos largos y cánticos que se confundían con el samba-enredo, convirtiendo la Sapucaí en un coro multitudinario. Tras ese inicio cargado de significado político, la avenida se tiñó de arte y metamorfosis con la llegada de Imperatriz Leopoldinense. Su desfile fue un homenaje a la libertad creativa ya la figura del cantante Ney Matogrosso, icono de la música brasileña. Plumas gigantes, máscaras brillantes y coreografías audaces evocaron la idea del camaleón, capaz de transformarse sin perder su esencia.

En barrios como Lapa, Copacabana y Santa Teresa, los blocos callejeros llenaron las calles de música y disfraces improvisados. El eco de los tambores de la Sapucaí se mezclaba con guitarras, silbatos y risas, creando una sinfonía urbana que se extendía por avenidas y plazas. Río de Janeiro se transformó, una vez más, en un gran escenario sin techo.__IP__

La primera noche de desfiles dejó claro que el Carnaval 2026 será grabado por su diversidad temática y por la intensidad emocional de sus presentaciones. Entre homenajes políticos, tributos artísticos y celebraciones de la herencia afroindígena, la Sapucaí fue testigo de un mosaico de identidades que definen al Brasil contemporáneo. No hubo un solo tono dominante: hubo drama, belleza, crítica social y poesía visual.

Mientras las luces se apagaban y los últimos componentes abandonaban la avenida, el público salía con la sensación de haber participado en algo más que un concurso ya que había asistido a un relato vivo del país, contado con plumas, tambores y pasos de samba. La madrugada encontró a Río cansada pero feliz, con el corazón aún vibrando al compás de la batería y así, entre el cansancio y la euforia, la ciudad se preparó para las próximas noches de desfile,sabiendo que el carnaval apenas había comenzado y que todavía quedaban muchas historias por bailar en la avenida

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