En un mundo musical atravesado por romances fugaces, escándalos y separaciones, la historia de Robert Smith y Mary Poole se destaca como una de las más sólidas y duraderas del rock. El cantante y compositor de The Cure conoció a Mary cuando ambos eran adolescentes y estudiantes en el colegio St. Wilfrid’s, en la ciudad inglesa de Crawley, mucho antes de que la banda alcanzara fama internacional.
Desde entonces, la pareja construyó un vínculo que se mantuvo firme incluso durante el ascenso meteórico de Smith como referente del post-punk y el rock alternativo. Aunque su relación comenzó en la juventud, decidieron esperar muchos años antes de casarse. Finalmente, se dieron el “sí” en 1988, consolidando una historia que ya llevaba más de una década de amor y complicidad.
Mary Poole, lejos de la exposición mediática del mundo del espectáculo, optó siempre por una vida reservada. Sin embargo, su presencia fue fundamental en la carrera de Smith. El propio músico ha señalado en distintas entrevistas que ella fue una inspiración constante para su obra y que varias de sus canciones están atravesadas por su relación.
A diferencia de otras parejas del ambiente artístico, Smith y Poole eligieron no tener hijos y priorizar una vida tranquila, lejos del ruido de la fama. Esa decisión, según el cantante, les permitió sostener el vínculo en el tiempo y mantener una conexión genuina.
Con más de cuatro décadas juntos, la historia entre Robert Smith y Mary Poole se convirtió en un símbolo de estabilidad dentro del rock. Un romance que, lejos de los flashes y las polémicas, se sostiene en la complicidad y el respeto mutuo, y que continúa inspirando a una de las voces más emblemáticas de la música británica.