La Novena Luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 quedará registrada como una de las más significativas de los últimos años. Con entradas agotadas desde semanas antes y una Plaza Próspero Molina colmada, Milo J protagonizó un cierre histórico que marcó un antes y un después en la relación entre la música urbana y el folklore argentino.
A sus 19 años, el artista bonaerense volvió a demostrar por qué es una de las figuras más influyentes de la nueva generación. Su presentación combinó la estética urbana con un profundo respeto por la tradición, logrando una comunión única con miles de familias que siguieron cada canción de pie, en una noche que mezcló emoción, identidad y renovación.
La velada fue un verdadero encuentro federal. Milo compartió escenario con Agarrate Catalina, Radamel, Campedrinos, Cuty y Roberto Carabajal y Soledad Pastorutti, quienes aportaron su impronta a un show que celebró la diversidad del folklore argentino. La presencia de estas figuras consagradas reforzó el carácter histórico del cierre, donde tradición e innovación convivieron sin tensiones.

Con las sierras cordobesas como marco, Milo interpretó de principio a fin su último disco, La Vida Era Más Corta, incluyendo “Bajo de la Piel” y una emotiva versión de “Jangadero”, dedicada a la memoria de Mercedes Sosa, cuya voz aparece en la grabación original. El público acompañó cada tema con un fervor que confirmó la conexión generacional que el artista despierta.
El repertorio también incluyó clásicos de su carrera como “3 Pecados Después”, “Rara Vez”, “No Soy Eterno” y “Una Bala”, además de versiones de piezas emblemáticas del cancionero popular como “La Taleñita”, “Balderrama” y “A Pura Ushuta”, interpretadas con sensibilidad y respeto por la tradición.
La crítica nacional coincidió en destacar la magnitud del show, definiéndolo como uno de los momentos más altos de la edición. La ovación final, con toda la plaza de pie, selló una noche que quedará en la memoria del festival.
Milo J recibió incluso el tradicional poncho coscoíno, un gesto reservado para quienes dejan una huella en el escenario mayor.