La alianza entre Gibson Custom y Keith Richards pone en marcha una colección limitada de guitarras inspiradas en la 1960 ES-355 negra que Richards ha tocado durante décadas, asociada a grabaciones clásicas como Sticky Fingers y Exile on Main St. y presente en numerosas giras de The Rolling Stones desde los años 90.
La colección se compone de dos modelos exclusivos, realizados en colaboración directa con Richards:
Una Collector’s Edition firmada por él tanto en la etiqueta interior como en la pala del instrumento.
Una edición con la firma únicamente en la etiqueta interior.

Estos instrumentos son réplicas meticulosas de la guitarra original, construidas a mano en el Gibson Custom Shop de Nashville (Estados Unidos), y constituyen una oportunidad singular para coleccionistas y aficionados al rock clásico.

La iniciativa marca una de las colaboraciones más significativas entre un artista legendario y una marca histórica de guitarras eléctricas, reafirmando el vínculo entre la instrumentación vintage y la herencia del rock & roll a través de uno de sus protagonistas más influyentes.