Con la llegada del verano y el aumento sostenido de las temperaturas, el cuerpo enfrenta un desafío al que no siempre está acostumbrado. En diálogo con Código Abierto, por K2 Radio, el doctor Adrián Dueñas brindó una serie de recomendaciones fundamentales para prevenir el golpe de calor, una afección que puede convertirse en una emergencia médica si no se actúa a tiempo.
“El golpe de calor se produce cuando el organismo se expone de manera prolongada a temperaturas extremas, ya sea por el sol directo o por ambientes con calor intenso y mucha humedad”, explicó el profesional. En esas condiciones, el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura a través del sudor y otros mecanismos naturales, lo que provoca un aumento rápido y peligroso de la temperatura corporal.
Entre los síntomas principales, Dueñas enumeró la fiebre alta, generalmente superior a los 39 o 40 grados, acompañada por piel caliente, seca y enrojecida. A esto pueden sumarse taquicardia, respiración agitada y descenso de la presión arterial. En los casos más graves, aparecen signos neurológicos como confusión, delirio o convulsiones, lo que requiere atención médica inmediata.
El médico remarcó que existen grupos de mayor riesgo, entre los que se encuentran los niños menores de dos años y los adultos mayores de 65, debido a que su capacidad para regular la temperatura corporal es más limitada. También deben extremar cuidados las personas con enfermedades crónicas, quienes toman diuréticos o antidepresivos, y aquellos que no están habituados a climas calurosos.
En cuanto a la prevención, Dueñas fue claro: “La hidratación es clave”. Recomendó consumir entre dos y tres litros de agua por día, especialmente en ambientes calurosos o durante actividades al aire libre. Además, aconsejó evitar el ejercicio físico entre las 11 y las 16 horas, usar ropa liviana y de colores claros, y optar por comidas livianas, ricas en frutas y verduras.
También alertó sobre el consumo de alcohol y cafeína, ya que favorecen la deshidratación, y destacó la importancia del uso de protector solar, gorros y permanecer a la sombra durante las horas pico de radiación. “Las quemaduras solares son frecuentes, sobre todo cuando la gente se queda dormida al sol o no se protege adecuadamente”, señaló.
Ante la sospecha de un golpe de calor, el especialista indicó que lo primero es trasladar a la persona a un lugar fresco, aplicar paños fríos en cabeza, cuello, axilas e ingles, y hidratarla si está consciente. Si hay alteraciones del estado mental o no hay mejoría, se debe llamar de inmediato a una emergencia médica.
De cara a un fin de semana con temperaturas que podrían superar los 35 grados, Dueñas insistió en no subestimar el calor: “Con hidratación, sombra, protección solar y evitando la exposición en las horas más críticas, se pueden prevenir situaciones que después terminan en el hospital”.