En medio de unas llamas que arrasaron con miles de hectáreas en El Hoyo y Epuyén, en la patagónica Chubut, la provincia de Buenos Aires también está en alerta por el riesgo extremo de incendios que ya afectaron a unas 20 mil hectáreas en todo el territorio.

Entre las zonas críticas del mapa del SMN, con un peligro extremo, se observa el sudeste del territorio, con municipios como Tres Arroyos, Dorrego, San Cayetano, Necochea y Lobería. También comunas como Tandil y Ayacucho están con el semáforo en rojo, al igual que el municipio de Patagones.
También está demarcada con riesgo extremo la zona de Las Flores y General Belgrano, así como el Delta. Mientras que bajo la categoría de riesgo “muy alto” está parte de la cuenca del Salado y la zona lindante a Mar del Plata. Sólo está con un peligro moderado una parte del norte bonaerense.
Cabe destacar que las condiciones para el riesgo extremo se dan ante más de 30 grados de temperatura, menos del 30% de humedad y vientos superiores a los 30 km/h. Bajo estas condiciones, la zona afectada se convierte en un polvorín donde rastrojos de cosecha y pasturas bajas pueden arder a gran velocidad.
Cuando el riesgo es señalado como “muy alto”, se estima que “las condiciones de quema son críticas, pueden ocurrir coronamientos y fuegos de copa intermitentes en bosques”, mientras que el peligro “extremo” implica que “la situación debería considerarse potencialmente “explosiva” o extremadamente crítica”.
Desde la Dirección de Defensa Civil se comparte información útil y sencilla destinada a fortalecer la prevención de incendios, especialmente en esta época del año, cuando las altas temperaturas y la sequedad del ambiente incrementan los riesgos en zonas rurales y espacios naturales.
En ese marco, se destaca la importancia de conocer el denominado Triángulo del Fuego, un concepto fundamental para entender cómo se origina un incendio y, sobre todo, cómo puede evitarse. Para que el fuego se produzca es necesaria la combinación de tres elementos esenciales; si se logra eliminar uno de ellos, el incendio no puede existir.

Los tres componentes del Triángulo del Fuego
-Oxígeno: Está presente de manera natural en el aire y es indispensable para que la combustión se mantenga.
-Calor: Es la energía que inicia el fuego y puede originarse a partir de una chispa, una colilla de cigarrillo mal apagada, una quema de pastizales sin control, maquinaria en funcionamiento o incluso la caída de un rayo.
-Combustible: Es todo material capaz de arder. En el entorno local, incluye pastizales secos, hojas, ramas, madera, arbustos y distintos tipos de residuos.
¿Cómo se mantiene un incendio?
Una vez iniciado, el fuego se sostiene a través de una reacción en cadena: el calor generado mantiene la temperatura necesaria para que el combustible continúe ardiendo, lo que permite que el incendio se prolongue y se expanda.
Por este motivo, desde Defensa Civil se remarca que la prevención es clave. Evitar acciones de riesgo, apagar correctamente cualquier foco de fuego y cuidar el entorno natural son conductas fundamentales para proteger el Parque y las zonas rurales del distrito.
El cuidado del ambiente y la prevención de incendios son una responsabilidad compartida, que contribuye a resguardar la seguridad de toda la comunidad y preservar los espacios naturales.