Una idea de Ricardo Soulé encendió la llama que transformaría al Rock Nacional. El guitarrista, vocalista -y ocasional violinista- de Vox Dei le comentó, como al pasar, a su compañero Willy Quiroga que quería transformar los textos sagrados en un poemario sinfónico en clave rock. Quiroga, sin comprender del todo la idea, pero con una voluntad heróica, lo animó a que lo hagan.
Fue así como empezó a gestarse el disco que cambiaría la historia de nuestro Rock. Bajo el sello Mandioca empezaron a grabar la placa en los estudios TNT. Las limitaciones técnicas no permitían que todo sonara como debía. Oscar Moro le prestó a Rubén Basoalto su batería Ludwig y Almendra aportó sus amplificadores Marshall para que «La Biblia» tuviese un sonido acorde a su ambición.
Esta no sería la única contrariedad con la que debieron lidiar. A mitad de camino, el guitarrista Juan Carlos «Yodi» Godoy decidió abandonar el grupo y Vox Dei tuvo que ingeniárselas para reemplazarlo. A eso se le sumó la quiebra del sello Mandioca, por lo que el proyecto parecía naufragar. Sin embargo, la banda tenía planeado hacerle frente a todas las adversidades para que «La Biblia» se concrete. Como un manotazo de ahogado, Jorge Álvarez -fundador del sello Mandioca- roba las cintas y, tras ser denunciado penalmente, las devuelve.
El proyecto se estaba gestando en medio de turbulencias políticas y sociales en el país. La dictadura de Roberto Marcelo Levingston pendía de un hilo por la conflictividad social y la violencia y la persecución era cada vez mayor. La Iglesia, enterada del proyecto de Vox Dei, manda a pedir las letras de las canciones y Monseñor Graselli -luego implicado en crímenes de lesas humanidad- se reunió con la banda. Para sorpresa de todos, las autoridades eclesiásticas se mostraron a favor del álbum y hasta lo promovieron entre los jóvenes.
Superados los obstáculos, finalmente Vox Dei firma con el sello Disc Jockey. Apurados por lanzar la placa, mandan a editar los discos sin saber que estaba inconcluso y aún restaban grabar las voces de dos temas. Asimismo, el material que tenía una potencia arrolladora y -si bien no tuvo la relevancia que mereció, debido a lo subterráneo que era el Rock en aquellos años- se supo que se trataba de un clásico inmediatamente. Y así lo calificó el director de la Revista Pelo, Daniel Ripoll.
La reedición del año 2005 pudo mostrar el material completo, con las voces que faltaban, como para reparar aquel error del pasado. A 50 años de su lanzamiento, «La Biblia» de Vox Dei hace fuerza desde su contenido para lograr el reconocimiento que el pasado no le pudo dar.