El tenista español Rafa Nadal apenas tuvo problemas para clasificarse este martes para las semifinales del Abierto de Australia, primer ‘Grand Slam’ de la temporada, después de derrotar con autoridad al joven estadounidense Francis Tiafoe en tres sets (6-3, 6-4, 6-2) y ahora buscará su quinta final en Melbourne ante la revelación Stefano Tsitsipas, verdugo de Roberto Bautista.

El balear, campeón del torneo en 2009, olvidó su eliminación del año pasado en esta ronda tras tener que retirarse por lesión ante el croata Marin Cilic y alcanzó su trigésima semifinal en un ‘grande’, quedándose a una de Jimmy Connors, y lo hizo sin dar respiro a otra de las jóvenes promesas del circuito, que tampoco le pudo arrebatar ningún set al manacorí.

Este sigue dejando buenas sensaciones en su caminar por el torneo, donde está creciendo en su tenis poco a poco, apoyado en un saque que le está ayudando de momento mucho, y ahorrando además mucha energía porque no llegó a las dos horas de partido ante un Tiafoe, de 21 años recién cumplidos, novato en estas lides y que tampoco encontró la fórmula para inquietar al segundo cabeza de serie.

Nadal jugó al nivel de los mejores sacadores. No sólo firmó 11 ‘aces’ sino que cuando conectó primeros, su rival casi nunca le pudo crear problemas, salvo en un instante al inicio de la segunda manga, el único complicado que vivió con su servicio el tenista español, casi infranqueable en los peloteos, y acertado a la hora de gestionar sus roturas para cerrar el partido sin problemas.

El once veces campeón de Roland Garros nunca dio la sensación de no tener el partido controlado. Siempre se le vio muy cómodo en la Rod Laver Arena y eso, quizá, le llevó en ocasiones a ser menos preciso en algunos de sus golpes y acumular más errores no forzados (23) que los que el partido podría requerir. El americano tampoco le pudo sacar demasiado partido a esta situación porque también falló en exceso (34) y en ningún momento pudo ir ni siquiera por delante en el marcador.

Y es que el tenista español no se lo permitió. Empezó fuerte, rompiendo en el primer juego y a un gran nivel tanto con el saque, sin perder ningún punto sacando con primeros y sólo tres en total, como desde el fondo de la pista, ayudado también por la mejor versión de su revés a dos manos. El estadounidense no encontró resquicios y, aunque ya no le dio más opciones con su servicio al balear, este no tuvo problemas para cerrar el parcial.

El segundo comenzó del mismo modo. Nadal hizo a su rival jugar la bola y este le entregó a base de errores su primer servicio y de nuevo una delantera en el marcador en la que el español se movió con mucha comodidad. Sin embargo, en esta ocasión, perdió algo de finura en sus golpes, y eso le dio su única opción al americano al resto con dos bolas de ‘breaks’ que no aprovechó.

Desde ese juego, Nadal sólo cedió tres puntos más con su servicio y encarriló el pase a las semifinales salvo reacción milagrosa de un Tiafoe que, sin aprender la lección, tampoco se pudo ver por delante en el electrónico en el tercer parcial, también iniciado con rotura a favor del exnúmero uno del mundo.

Este, sin perder el poderío en su servicio, jugó entonces muy sólido y aceleró hasta las semifinales donde le espera la revelación Tsitsipas, su tercer ‘ATP NextGen’ en su camino tras el de hoy y el australiano Alex de Miñaur, y al que ya derrotó el año pasado en dos finales: en la tierra batida del Godó (6-2, 6-1) y en la pista dura de Toronto (6-2, 7-6), aunque el griego ha dado otro paso adelante y ahora parece más peligroso.

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