La historia de la separación de The Beatles es bastante conocida. O, al menos, ha sido contada tantas veces que es imposible no conocer algunos datos del final de la banda que de verdad hizo que el mundo hiciera ¡Plop! y que nadie entendiera por qué esos cuatro muchachos desactivaban la mina de oro que habían descubierto.

Sin embargo, 50 años después de aquel adiós que dejó pedaleando en el aire a millones de fans -de cuando ser fan devenía en una “mania”- en busca de respuestas que fueron -y siguen- llegando en cuentagotas. Nunca en las dosis suficientes para que el caso se declare cerrado definitivamente.

Ahora, el avispero se volvió a agitar por la inminente salida a la venta de dos escritos que presagiaron la disolución del cuarteto, con un precio base de 550 mil dólares. Lo llamativo es que, mientras la historia “deseada” se empeña en poner a Yoko, y su modo de abducir a John Lennon, en el centro de la culpa, las cartas obligan a reorientar la mirada hacia la otra mitad responsable de la mayoría de las canciones del grupo.

Según detalla la publicación británica New Musical Express, en la primera carta, enviada en enero de 1969, John, Paul, George y Ringo se dirigen a John Esastman en los siguientes términos: “Queremos seguir trabajando para usted, y le autorizamos a actuar en nuestro nombre, en las negociaciones respecto a los contratos propuestos”.

En cambio en la segunda, llamada “la carta de la ruptura”, y enviada a John Eastman y a su hijo Lee el 16 de abril, el tono cambia de manera radical. “Esto es para informarle acerca del hecho de que usted no está autorizado para actuar en nuestro nombre como abogado o representante legal de The Beatles o de cualquiera de las empresas bajo nuestro control. Reconocemos que está autorizado para actuar por Paul McCartney, en modo personal, y nos comprometemos a instruir a nuestro representante para que preste su total cooperación”, firmaron Lennon, Harrison y Starr, quienes paralelamente pusieron sus intereses bajo el mando de Allan Klein, mánager de The Rolling Stones.

¿Qué pasó en el medio? ¿Será que las controversias por la grabación de Let It Be hicieron que los tres cambiaran de idea repentinamente? ¿Será que la decisión de Lennon de mandarle el material a su amigo Phil Spector para que lo “re-produjera” y “desbeatlizara”?

¿O será que el casamiento de Paul con Linda Eastman, hija de John y hermana de Lee, el 12 de marzo del mismo año, terminó impulsando a sus tres compañeros de ruta a ‘mudar’ el manejo de sus carreras a oficinas donde lo personal no se mezclara con lo laboral?

Sea como haya sido, la relación, por entonces, ya venía lo suficientemente estropeada como para que el futuro los encontrara separados más temprano que tarde. Lo que siguió fue Abbey Road, y poco más. Bah, no tan poco, si 50 años después seguimos hablando de ellos.

Los documentos fueron cotizados por la casa de subastas Moment In Time, especializada en documentación histórica, en 225 mil dólares la primera, y 325 mil la segunda, y ya están exhibidos en su página web.

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