Se terminó el ciclo de Guillermo Barros Schelotto como entrenador de Boca. Luego de algunas conversaciones con la dirigencia del Xeneize, el Mellizo no seguirá al frente del equipo. La derrota con River en la final de la Copa Libertadores de América, en el Santiago Bernabéu, fue un peso imposible de soportar: se va de la institución a casi tres años de haber firmado su contrato y con dos títulos en torneos locales.

Allegados al cuerpo técnico manifestaron que “no estaban dadas las condiciones para seguir” y que es “tiempo de renovarse”. Lo cierto es que la relación entre el entrenador y un sector de la dirigencia no era la mejor. Fuentes cercanas al DT sienten que “hubo gente que no jugó para Boca”. De alguna manera, creen que no todos apoyaban su proyecto.

El contrato de Guillermo se terminaba en pocos días y desde la comisión directiva consideraban que no había manera de que el entrenador pudiera levantar la imagen tras el golpe del último fin de semana. Por eso, entre ambas partes llegaron a la conclusión de que lo mejor era no actualizar el vínculo: no había un total interés de ninguna de las dos partes en dejar que la situación siguiera de la misma manera, por lo que no hubo mucho para discutir.

Lejos de la pelea por la Superliga y condenado por las dos finales que perdió contra River durante este año (Supercopa Argentina y Copa Libertadores), Barros Schelotto quedó complicado. No había manera de que, a pesar de su pasado como jugador y de los dos títulos locales que ganó como DT, pudiera afrontar semejante presente. A eso se le suma la eliminación con Gimnasia de La Plata en la Copa Argentina y su irregular participación en la Superliga.

Todo indica que Guillermo se irá a trabajar a los Estados Unidos, en donde tiene varias propuestas de la Major League Soccer. Una de ellas es del Atlanta United, reciente campeón de la MLS: podría ocupar el lugar que quedó vacante luego de la salida de Gerardo Martino.

Casi tres años después, los hermanos Barros Schelotto se van de la dirección técnica de Boca. Lograron que Boca se hiciera fuerte a nivel doméstico pero quedaron a merced de un River infalible que se hizo enorme a nivel internacional. El Xeneize, durante estos últimos tres años, vivió a la sombra del Millonario.