Cápsulas, agujas, brazos, calidad y peso del plato, métodos de limpieza… escuchar discos de vinilo es un verdadero arte en estos días, y la pasión que demuestran algunas personas al respecto merece ser reconocida. Sin embargo, eso no cambia el hecho de que pasar una aguja por un surco deteriora lentamente a cada vinilo. La solución llega desde Japón a través del ELP Turntable, que utiliza un sistema láser en reemplazo de la cápsula y la aguja, por lo que no toca nunca la superficie del disco.

En la actualidad se considera a los discos de vinilo como territorio audiófilo o un simple capricho hipster, pero nadie puede negar que el mercado sigue allí, y que la diferencia en los precios mantiene vivo el interés de artistas y compañías. A modo de ejemplo, el CD de Random Access Memories, de Daft Punk, cuesta unos 12 dólares, mientras que en formato vinilo vale más del doble. Al momento de escoger un equipo para escuchar discos, las discusiones se han vuelto aún más intensas, pero desde tierras japonesas llega algo un poco diferente.

La idea de reproducir discos de vinilo con un sistema láser no es nueva. Las primeras patentes se desarrollaron a mediados de los ‘70, y el mundo quedó sorprendido con el Finial LT-1, aunque nunca llegó a su fase final de producción. La tecnología de Finial terminó al otro lado del planeta, bajo el ala de ELP Japan, compañía que lleva varios años fabricando tocadiscos láser a pedido. La ventaja principal de un tocadiscos láser es que no genera ninguna clase de desgaste sobre la superficie del vinilo. Si bien existen estudios que minimizan el impacto del desgaste (más de 1.200 reproducciones sin pérdida de calidad con cápsula y limpieza adecuadas), un ELP Turntable elimina por completo ese factor, sin procesos de digitalización en el medio. Como si eso fuera poco, el tocadiscos láser puede reproducir discos deformados, o con diferentes niveles de daño.

Claro que, lo que ganamos por un lado lo perdemos por el otro. El primer problema de un tocadiscos láser como el ELP Turntable es que hace su trabajo «demasiado bien», y cada partícula de polvo o mancha inesperada puede ser malinterpretada por el sistema, generando pops y clicks espontáneos, lo que obliga a dedicar aún más tiempo al mantenimiento de cada disco. El segundo inconveniente es que no tiene la capacidad de reproducir vinilos de color o transparentes, vistos con cierta frecuencia como material de promoción. Finalmente, llegamos al precio. Si querés un ELP Turntable, el número mágico es de 15 mil dólares.

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