El volante de River y el jugador de Independiente buscan un lugar en un partido crucial. Análisis de cómo juegan y qué pueden darle al equipo. El factor Messi.

Jorge Sampaoli tiene casi todo confirmado para enfrentar a la Selección de Croacia, mañana desde las 15 en Nizhni Nóvgorod. La mala actuación ante Islandia determinó que el entrenador cambie de nombres y de sistema. No sólo jugará con tres defensores (Mercado, Otamendi y Tagliafico), sino que también entrará Cristián Pavón en lugar de Ángel Di María.

Pese a esto, aún hay una posición que todavía le genera dudas. Y es la del volante interno que acompañará a Javier Mascherano en el medio y tendrá la misión de asociarse con Lionel Messi en ataque. Los jugadores que el entrenador piensa para reemplazar a Lucas Biglia, de muy mal debut en el Mudnial, son el de Enzo Pérez y el Maximiliano Meza. El de River es un histórico de la Selección argentina y el volante de Independiente es una debilidad del entrenador.

La “pelea” por el puesto entre Pérez y Meza es la única pieza que le falta definir al entrenador. En la práctica entrena con los dos y todavía no se vislumbra quién puede ser el titular. Meza jugó el primer partido (aunque en otra posición, mas tirado por la banda), mientras que Enzo se puso a punto, después de llegar a último momento en reemplazo del lesionado Manuel Lanzini.

El entrenador sabe que el volante Millonario es un jugador al que no le pesa la camiseta. Tiene mucha experiencia en el puesto, mucho roce internacional y ya jugó en Brasil 2014, con muy buenas actuaciones. Además, su sociedad con Messi le ha dado frutos al seleccionado. Se entienden perfectamente dentro de la cancha y se complementan. El partido ante Ecuador, por la última fecha de la Eliminatorias Sudamericanas, fue, quizás, el mejor partido de Pérez en la Selección.

El principal punto en contra del mediocampista Millonario es que no llega bien al Mundial. No sólo no estuvo en la lista de 23, sino que cuando su nombre no apareció entre los elegidos para Rusia, se fue de vacaciones a Brasil con sus amigos y su familia. Pese a que confirmó que se entrenó con un preparador físico, su nivel físico y futbolístico -a priori- no es el mejor. Además, su semestre en el Millonario fue de mayor a menor y hasta incluso fue relegado en varias oportunidades al banco de suplentes.

En cuanto a Meza la cuestión es diferente. Llegó en gran nivel al mundial con muy buenas actuaciones en Independiente, donde fue determinante para la obtención de la Copa Sudamericana. Su polifuncionalidad lo hace un futbolista de excepción y su técnico, Ariel Holan, le da total libertad a la hora de jugar. Es el que maneja los hilos del Rojo y cuando no está el equipo lo siente. Su frescura y atrevimiento pueden ser la llave para que la Selección rompa la férrea defensa croata. No es menor el dato de que Messi lo elegió después del amistoso con España, en donde dijo que “lo sorprendió” su nivel.

Las dudas del entrenador sobre Meza no son ni mas ni menos que por una cuestión de inexperiencia. Su juventud (tiene 25 años) y su poco roce internacional son dudas para un partido de calibre, que puede determinar el futuro de la Argentina en el Mundial. Además, sus pocos partidos con la celeste le juegan en contra.

Durante un Mundial no hay tiempo para dudas ni tibiezas. Sampaoli, hasta ahora extremadamente cuidadoso con la vieja guardia del seleccionado, barrió con tres históricos por bajo rendimiento y cambió el esquema durante las pruebas de los últimos días. El defensor Marcos Rojo, el volante Lucas Biglia y el delantero Ángel Di María, soldados de mil batallas, cederán su lugar a Gabriel Mercado, Marcos Acuña y Cristian Pavón para medirse con Croacia.

Entre Maximiliano Meza y Enzo Pérez saldrá el ladero del veterano Javier Mascherano para batallar en el mediocentro contra Luka Modric e Ivan Rakitic, dos de los mejores volantes del mundo.

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