Todo un auditorio se puso de pie cuando se escuchó el nombre de Chris Cornell. El músico, que murió en mayo de 2017 a los 52 años, ganó el Grammy póstumo por “Mejor presentación de rock”.

Cornell fue premiado por su inquietante “When Bad Does Good”. En la categoría se enfrentó a pesos pesados como Arctic Monkeys y a la estrella retro ascendente Greta Van Fleet.

“Su voz fue su visión y su música fue su paz”, dijo su hija Toni mientras aceptaba la distinción junto con su hermano. Todos los presentes los escuchaban atentamente, algunos visiblemente emocionados.

Cornell fue encontrado ahorcado en su habitación de hotel en Detroit el 18 de mayo de 2017 después de un show con su banda Soundgarden.

El médico forense calificó la muerte de suicidio, pero la esposa del artista dijo que e había recuperado una década antes de problemas prolongados con el consumo de drogas y alcohol, no había mostrado inclinaciones suicidas y que su juicio podría haber sido afectado por un medicamento recetado contra la ansiedad.

La familia demandó a un médico de Beverly Hills, al que acusó de haber prescrito al músico “de manera negligente y repetida” sustancias controladas que alteran la mente.

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