El octavo episodio de la saga es el más largo de toda la serie (dos horas y media de metraje) y trae de regreso a la pantalla al mítico Luke Skywalker.

La cinta retoma la escena final de El Despertar de la Fuerza, con Rey entregándole el sable láser a Luke. El filme desarrolla la relación entre ambos y también revela detalles desconocidos de la vida del villano Kylo Ren. Presenta a la Rebelión con la General Leia Organa a la cabeza intentando esquivar los ataques del Primer Orden y permite el lucimiento de varios personajes que hasta ahora habían tenido poca participación: El supremo líder Snoke, el general Hux y la enigmática Capitán Phasma.

Rian Johnson ha decidió para este filme cambiar la paleta de colores originales para darle una tonalidad rojiza (algo que ya se vislumbraba en los afiches y arte de la cinta) y es lógico, ya que la trama plantea conflictos que tienen que ver con los lazos de sangre de todos los protagonistas.

Además, el realizador ha decidido dotar de un espíritu épico a casi todas las escenas de combate (tanto intergalácticas como las de cuerpo a cuerpo) poniendo especial énfasis en los momentos de los duelos con los míticos sable láser (uno de ellos realmente va a sorprender a los espectadores)

Mark Hamill compone un Skywalker que transita por varios registros, demostrando que con los años ha ganado en versatilidad e histrionismo. Daisy Ridley transmite muchísimo con su mirada y actitud corporal, de la nueva generación es junto a Oscar Isaac la más creíble y empática.

Hay nuevos nombres que transitan por la galaxia, Laura Dern lo hace con solvencia y firmeza y Benicio Del Toro recrea a un “buscavidas” escrito a su medida.

Adam Driver como Kylo sigue sin tener la potencia que un villano necesita, la vara alta de Darth Vader le impide lucir temible y sus motivaciones para hacer el mal no parecen convincentes.

Carrie Fisher luce más apaciguada que en otras oportunidades, pero aún mantiene el carácter que la transformó en “La líder” indiscutida de la Rebelión. Su presencia en el filme, funciona como un homenaje póstumo que arrancará más de una lágrima.

Pese a varios baches en el guión y a momentos que poco tienen que ver con la tradición de la original Star Wars, los últimos Jedi será apreciada por fans nostálgicos y por las nuevas generaciones. Una aventura galáctica en donde no faltan el humor, la acción y los momentos de tensión.

No es, ni por lejos, la mejor de la saga. Es un filme muy inferior al spin off Rogue One e incluso al Episodio VII, pero esto poco importa, ya que La fuerza es poderosa y los espectadores saben que para que haya “un lado luminoso” también debe haber “un lado oscuro…”.

Fuente:Infobae

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