¿Qué pasaría si los personajes de Star Wars, Marvel y DC en realidad le pertenecieran a alguien más?.

Algo que parecía increíble y sin importancia empezó a ser un dolor de cabeza para todo Hollywood en las últimas horas. Los grandes estudios se encuentran en medio de una batalla legal y el premio a disputar es la propiedad intelectual de algunos de los personajes más populares de la última década.

La cosa es así: ¿tienen idea quién tiene los derechos de los personajes desarrollados por captura de movimiento en CGI (efectos por computadora)? Un juez dijo esta semana que no son los estudios. Gracias a este fallo, se establece que Hulk, los monstruos de Una Noche en el Museo, Colossus en Deadpool y prácticamente todo personaje hecho por computadora están violando la ley de propiedad intelectual porque fueron hechos con tecnología robada.

Rearden LLC es la compañía que demanda. Según su fundador, Steve Perlman, en esa empresa se desarrolló el sistema MOVA, el cual es el más utilizado para captar los gestos de un actor y meterlos en el personaje a animar. Según Perlman, un ex colega suyo le robó el software y el mismo terminó en las manos de una firma china, que es la que lo comercializó a los grandes estudios. El inventor ya demandó a la empresa oriental y después de una investigación del FBI, se le dio la razón. Por eso, ahora va por los clientes de esa gente.

Entonces, la lógica nos dice que Perlman estaría medio loco para creer que por desarrollar el programa en el que se hacen las cosas, es dueño automáticamente de esos personajes. Es como si el inventor de Photoshop o de Worddemandara ser dueño de todo contenido que se crea en la plataforma. Pero no es del todo así, ya que Perlman se escuda en un vericueto legal y en un caso anterior que marcó jurisprudencia sobre “la mayor parte del trabajo”.

Según el dueño de MOVA, el programa hace “la mayor parte del trabajo”, ya que para lograr los grandes resultados en la computadora se maneja con ciertos parámetros ya establecidos (que decidió él) con los que los directores, diseñadores de producción o guionistas no pueden jugar. Entonces, en cierta forma, los diseños de Hulk o Cesar en El Planeta de los Simios estarían limitados por la caja de arena en donde el programa permite jugar a los responsables de esas películas.

La demanda de Roarden está completa para leer online en inglés. Ahora, los estudios tienen una chance de responder a este ataque de Perlman, en un caso que podría dar vuelta el tablero de Hollywood.

 

 

 

Fuente:LaCosaCine

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