Por qué tras las fiestas no podés controlar el impulso de comer

Por qué tras las fiestas no podés controlar el impulso de comer

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El funcionamiento del cerebro y su relación con la comida.

Ya pasamos las Fiestas y por algún motivo quedamos “engachados” con la comida tentadora y no podemos controlar el impulso de comer. Podemos decir que en nuestra cabeza conviven dos cerebros: el “homeostático” y el el “hedonista”.

La principal motivación del cerebro homeostático es asegurar que el alimento cubra las necesidades fisiológicas. Por eso, está regido por señales fisiológicas que motivan hambre o saciedad y así mantienen el equilibrio (homeostasis).

Por su parte, el hedonista está regido principalmente por recibir señales de placer a través de la comida. La manera en cómo cada persona percibe las señales hedonistas tiene que ver con la relación con la comida desde la infancia, las costumbre culturales, el rol de castigo o recompensa que se la haya adjudicado a los alimentos y, por supuesto, el estímulo de los sentidos sobre los cuales actúa a la industria alimentaria para motivar el “comer hedonista”, entre otra cosas.

La mejor manera de controlar al “cerebro homesotático” es comer alimentos que tengan alto poder nutricional y capacidad de generar señales efectivas de saciedad, como las proteínas y las fibras.

El “cerebro hedonista” es más complejo y caprichoso, cuanto más le damos, más quiere. Es por eso, que la mejor estrategia es empezar a practicar la moderación y el reemplazo de alimentos refinados, ricos en grasa, sal y azúcar por alimentos de origen natural.

La restricción total y los ayunos no serían una opción recomendable, dado que pueden “enojar” al cerebro hedónico que nos pide cada vez más y más.

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