¿Por qué se festeja el Día de la Tradición?

¿Por qué se festeja el Día de la Tradición?

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Poeta, periodista, soldado y escritor, José Hernández comprendió como pocos la idiosincrasia del argentino; la historia de su vida y su relación con esta fecha.

Poeta, escritor, político, periodista y soldado, activo militante del federalismo provinciano, todo eso fue José Hernández, que nació el 10 de noviembre de 1834. En su honor, a 181 años de su nacimiento, se celebra el Día de la Tradición.

El 6 de junio de 1938 la agrupación presentó ante el Senado de la Provincia de Buenos Aires una nota pidiendo que se declare el 10 de noviembre como «Día de la Tradición», por el natalicio en dicha fecha de José Hernández. En la nota se propuso la peregrinación cívica al Museo Gaucho Ricardo Güirales, de San Antonio de Areco, en homenaje y como consagración efectiva de ese día. La aprobación ante la Cámara de Senadores y Diputados fue unánime, y entró en vigencia el 9 de septiembre del mismo año.

Hijo de don Rafael Hernández y de doña Isabel Pueyrredón, José Hernández nació en la chacra de su tío, Don Juan Martín de Pueyrredón, antiguo Caserío de Pedriel, hoy convertida en el Museo José Hernández (Partido de San Martín).

Este argentino nativo expresó diferentes talentos a lo largo de su vida: fue poeta, periodista, orador, comerciante, contador, taquígrafo, estanciero, soldado y político.
Comenzó a leer y escribir a los cuatro años y luego asistió al colegio de don Pedro Sánchez.

En 1843, cuando su madre falleció, su padre, que era capataz en las estancias de Rosas, lo llevó a vivir al campo por recomendación médica, ya que, a pesar de su juventud, se encontraba enfermo.

En el entorno campestre, José Hernández tomó contacto con gauchos e indios. Debido a su proximidad con ellos, tuvo la oportunidad de conocer sus costumbres, su mentalidad, su lenguaje y su cultura. Aprendió a quererlos, a admirarlos, a comprenderlos, y también, a entender sus dificultades en la vida cotidiana.

En marzo de 1857, poco después de fallecer su padre –quien fue fulminado por un rayo-, se instaló en la ciudad de Paraná. Allí, el 8 de junio de 1859, contrajo matrimonio con Carolina González del Solar y tuvieron siete hijos.

Inició su labor periodística en el diario El Nacional Argentino, con una serie de artículos en los que condenaba el asesinato de Vicente Peñaloza. En 1863 estos artículos fueron publicados como libro bajo el título “Rasgos biográficos del General Ángel Peñaloza”.

En el orden legislativo se desempeñó como Diputado, y luego, como Senador de la Provincia de Buenos Aires. Tomó parte activa con Dardo Rocha en la fundación de La Plata y, como presidente de la Cámara de Diputados defendió el proyecto de federalización por el que Buenos Aires pasó a ser la capital del país.

En 1869 fundó el diario El Río de la Plata, en el que publicaba columnas en defensa de los gauchos y desde las cuales denunció los abusos cometidos por las autoridades de la campaña. También fundó el diario El Eco de Corrientes, cuyas instalaciones fueron destruidas por adversarios políticos. También colaboró en los periódicos La Reforma Pacífica, órgano del Partido Reformista, El Argentino, de Paraná, y La Patria, de Montevideo.

Como militar actuó en San Gregorio, en El Tala, e intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda. Luchó además junto con Ricardo López Jordán en Entre Ríos.
Debido a los continuos enfrentamientos civiles durante los años ’50 y ’60, se vio obligado a viajar y trasladó su residencia a menudo. Vivió en Brasil, en la provincia de Entre Ríos, en Rosario y en Montevideo.

En 1870, al fracasar una revolución, tuvo que volver a Brasil. Dos años después, gracias a una amnistía que paró la violencia, pudo volver al país. El 28 de noviembre de 1872, el diario La República anunció la salida de “El Gaucho Martín Fierro”, una primera parte del poema gauchesco que luego editó la imprenta La Pampa.

Su inesperado éxito lo llevó en 1879 a continuarlo con “La vuelta de Martín Fierro”, edición ilustrada por Carlos Clérice. En 1881, publicó su obra “Instrucción del Estanciero”. El 21 de octubre de 1886 murió en su quinta de Belgrano y sus últimas palabras fueron: “Buenos Aires… Buenos Aires…”.

Este poema de género gauchesco se convirtió en la pieza literaria del más genuino folclore argentino y fue traducido a numerosos idiomas. El libro es considerado la culminación de la llamada “literatura gauchesca” y es una de las grandes obras de la literatura argentina. En él, Hernández rinde homenaje al gaucho, quien aparece en su ser, en su drama cotidiano, en su desamparo, en sus vicisitudes y con sus bravuras.

El Martín Fierro

Es una de las máximas obras literarias de la Argentina. El Martín Fierro narra la incorporación forzada del protagonista al ejército, la huida y su amistad con Cruz. Todo el poema está impregnado de denuncia social y encierra grandes verdades políticas, como la falta de educación, la mala organización judicial y militar, la deficiencia de la policía rural y, sobre todo, un profundo resentimiento de la clase popular contra las clases urbanas. El lenguaje del libro es un claro exponente del habla rural.

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