Cómo afecta al cuerpo no dormir lo suficiente

Cómo afecta al cuerpo no dormir lo suficiente

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El sueño se ha convertido en un tema fundamental para quienes se preocupan por la salud.

Sabemos que una vida saludable requiere de ciertos comportamientos: una alimentación adecuada, realizar actividad física y descansar lo suficiente.

La cantidad de horas que logremos dormir, pero en especial, la calidad del descanso, son cuestiones que cada vez más concentran la atención de la comunidad científica, y por supuesto de las personas preocupadas por su propio bienestar.

Lo cierto es que el sueño tiene un impacto importante en nuestra salud.

La importancia de descansar al menos 8 horas

Una de las recomendaciones más extendidas sobre el sueño es la de dormir ocho horas cada noche.
El consejo se sustenta en investigaciones que indican que tanto quienes duermen mucho como quienes duermen poco tienen una mayor probabilidad de sufrir ciertas enfermedades y a la vez disminuye la esperanza de vida.

¿Cuánto es dormir mucho o poco? Se asume que una persona duerme poco cuando de forma regular disfruta de menos de 6 horas diarias de sueño; mientras que se considera que duermen demasiado quienes lo hacen durante más de 9 ó 10 horas al día.

Sin embargo los niños son un caso especial, pues para ellos se recomiendan hasta 11 horas de sueño nocturno; mientras que los adolescentes deben hacerlo hasta por 10 horas.

Shane O`Mara, profesora de investigación cerebral experimental en el Trinity College de Dublín, explica que pese a las dificultades para determinar si la falta de sueño es una causa o un síntoma de una mala salud, son dos aspectos que se refuerzan mutuamente.

Hacer ejercicio y dormir se relacionan estrechamente. Las personas que no están en forma, hacen menos ejercicio y eso los lleva a dormir mal, por lo que terminan exhaustos y, por tanto, son menos propensos a hacer ejercicio. Es como un círculo sin fin.

Los expertos saben que la falta crónica de sueño, es decir, privarse de una o dos horas de sueño a diario, ha estado vinculada por los científicos a una mala salud. Y no hace falta pasar días sin dormir para sufrir estos efectos negativos.

Efectos que tiene en el cuerpo no dormir lo suficiente

El sueño poco reparador ha sido relacionado con numerosos problemas.

Una revisión de 153 estudios en los que participaron más de cinco millones de personas, encontró que no dormir lo suficiente estaba asociado de forma significativa con la diabetes, la alta presión sanguínea, la obesidad y las enfermedades del corazón.

Privar a las personas de suficiente sueño durante apenas unas pocas noches consecutivas puede ser suficiente para llevar a adultos saludables a un estado prediabético. Esta moderada privación de sueño dañó la habilidad de sus cuerpos de controlar los niveles de glucosa.

La falta de sueño debilita el sistema inmune y nos predispone más fácilmente a contraer infecciones ya que además, las vacunas son menos efectivas sino se duerme bien.

Una investigación demostró que aquellos participantes que dormían menos de siete horas tenían una probabilidad casi tres veces mayor de engriparse y desarrollar un resfrío que quienes dormían siete horas o más.

El riesgo de obesidad por dormir poco se debe a cuestiones hormonales, quienes no duermen lo suficiente producen un exceso de la hormona ghrelina, vinculada con la sensación de hambre, y, al mismo tiempo, tienen una insuficiente producción de la hormona leptina, asociada con la sensación de saciedad.

La falta de horas de sueño también se vincula con las funciones cerebrales e incluso con las probabilidades de sufrir demencia a largo plazo.
O’Mara explica que los residuos tóxicos se acumulan en el cerebro durante el día y que son vaciados del cuerpo durante el sueño. Por eso, al no dormir lo suficiente, terminamos en un estado de ligera conmoción.

Dormir en exceso tampoco es saludable, aunque los expertos tienen menos claridad sobre su impacto en el organismo, de todos modos, se sabe que está ligado a un peor estado de salud y a un mayor riesgo de declive cognitivo en los adultos mayores.

Necesitamos distintos tipos de sueño

Al dormir, pasamos por distintos ciclos de sueño, cada uno dura entre una hora y una hora cuarenta minutos, y juega un papel distinto en muchos de los procesos que ocurren en el cuerpo durante el sueño.

La primera etapa en cada ciclo consiste en un estado relajado, como de somnolencia, en el que estamos entre dormidos y despiertos. La respiración se desacelera, los músculos se relajan y cae la frecuencia cardíaca.

La segunda etapa se caracteriza por un sueño ligeramente más profundo.

El sueño realmente profundo caracteriza a la tercera etapa en la que es muy difícil despertarse. En este período el cuerpo realiza el menor número de actividades.

Después del sueño profundo regresamos a la segunda etapa por unos pocos minutos y entramos en la etapa conocida como REM (movimientos rápidos de los ojos, por su sigla en inglés) que es cuando soñamos. Los ciclos posteriores tienen períodos de REM más largos, que no existirán si dormimos poco.

Los riesgos para la salud de trabajar por turnos.

Los empleados por turnos por lo general duermen poco y en un horario “equivocado” del día lo que puede aumentar el riesgo de padecer diabetes y obesidad.

Quienes trabajan con horarios cambiantes tienen una probabilidad significativamente más alta de tener un estado de salud pobre y se enferman con frecuencia. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas de Reino Unido, tienden a registrar más ausencias laborales por enfermedad.

El problema de los teléfonos celulares a la hora de dormir.

Los expertos señalan que los adolescentes requieren de hasta 10 horas de sueño cada noche, pero casi la mitad de ellos no lo consiguen, según datos del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido.

Los dormitorios están cada vez más llenos de distracciones como computadoras portátiles, tabletas o teléfonos celulares, haciendo difícil que los jóvenes descansen.

La luz azul que emiten los aparatos eléctricos hace que sintamos menos sueño, más allá de que también revisar las redes sociales, ver videos en los dispositivos o mirar televisión antes de acostarse son actividades que estimulan nuestro cerebro cuando se debería estar desconectando.

Ante esta situación, algunos expertos recomiendan una desintoxicación digital nocturna, dejando de utilizar estos aparatos electrónicos noventa minutos antes de irnos a dormir.

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