Abuelas de Plaza de Mayo logró identificar a la nieta 110

Abuelas de Plaza de Mayo logró identificar a la nieta 110

Estamos disfrutando del triunfo de la verdad sobre la mentira y del triunfo del amor.La nieta está muy bien. Vino el año pasado a buscarnos y el Banco nos llamó ayer para decirnos que es una nieta nuestra. Su historia decía que apareció abandonada en una ruta. Acá recibió la respuesta necesaria y a corto plazo se va a encontrar con su familia”, afirmó una emocionada Estela de Carlotto al confirmar la recuperación de la nieta 110, la tarde de este jueves.

Rodolfo Gutiérrez, tío de la joven, sólo atinó a decir: “Soy un convencido de que la vida siempre le gana a la muerte, y esta es la muestra. Fue un embarazo de 37 años”.

Liliana Isabel Acuña, de 24 años, trabajaba dando clases particulares de Matemáticas y se encontraba embarazada de cinco meses. Su marido, Oscar Rómulo Gutiérrez, de 25, se había inscripto en la carrera de Ciencias Económicas y trabajaba como empleado administrativo en una empresa metalúrgica. Ambos militantes de la organización Montoneros vivían en la localidad de San Justo, hasta que la mañana del 26 de agosto de 1976 su vida cambió para siempre.

A las 6:30 de ese jueves, un grupo de 12 hombres vestidos de civil que portaban armas largas irrumpieron en su hogar, y no sólo se llevaron secuestrados a Liliana y Oscar, sino también a la hermana de ella, Elba Eva Acuña, y a su esposo, Hugo Alberto Sáez. Las cuatro personas fueron trasladadas a la comisaría 4ª de San Isidro, donde fueron alojados junto a otras doce personas en el sótano. El lugar dependía directamente del Área 420 del Ejército Argentino, bajo la jurisdicción de la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo.

Los familiares, gracias a la intervención de uno de los agentes de esa dependencia, pudieron constatar que los jóvenes se encontraban con vida, aunque en pésimas condiciones de salud, y que el embarazo continuaba su curso. Tiempo después el mismo agente afirmó que Liliana había dado a luz a una nena en San Martín, aunque no logró especificar si en los últimos días de diciembre de 1976 o en los primeros de enero de 1977.

Sin embargo, personal de esa dependencia constató la filtración de la información por parte de uno de los uniformados, lo que provocó que Liliana, Oscar, Elba, Hugo y el resto de las personas que se encontraban en cautiverio fueran trasladados a un lugar desconocido.Desde ese día, todos ellos continúan desaparecidos.

Sus abuelos

Ante la desaparición de su hijo y su nuera embarazada, la abuela Vilma Delinda Sesarego de Gutiérrez emprendió una lucha por su búsqueda, acompañada por otras once mujeres, en lo que se convirtió en la fundación de Abuelas de Plaza de Mayo. Nacida en Arenaza, un pueblo cercano a Lincoln, era maestra y compartía su vida con Oscar Rómulo Gutiérrez, médico de origen boliviano nacido en Santa Cruz de la Sierra.

La historia contada

También un jueves, 31 de octubre de 2013, una joven se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo afirmando tener dudas sobre su identidad y la historia que le habían contado. Quien figuraba como su madre le había relatado que el 31 de diciembre de 1976 había sido entregada por personal de la Policía Federal a quien figuraba como su padre, también integrante de la fuerza.

La historia que le contaron asegura que, al ser encontrada abandonada en la Ruta 2, a la altura de Florencio Varela, desde la Policía le ofrecieron la beba al matrimonio apropiador, teniendo en cuenta que ya tenían otro hijo no biológico.

Tras ser derivada a la Conadi, la joven, cuyos datos no trascendieron, se realizó el 8 de noviembre último el análisis de ADN, que confirmó que es hija de Liliana Acuña y Oscar Gutiérrez.

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