Daniel Melero arremetió duro contra los artistas oficialistas

Daniel Melero arremetió duro contra los artistas oficialistas

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El músico declaró: "Está bien que haya una política cultural oficial, así sé lo que no hay que hacer" y aseguró "El verdadero arte nunca vino del poder".

A casi 30 años del rutilante debut discográfico de su grupo Los Encargados, Daniel Melero continúa ocupando un lugar único en la escena musical argentina, editando hasta tres discos nuevos en un año (como ocurrió en el 2014), produciendo bandas emergentes con su flamante sello RED y siendo reverenciado y versionado hasta por estrellas juveniles, como en el caso del más reciente cover de su clásico “Trátame suavemente”, popularizado por Soda Stéreo, para la película Abzurdah.

Ahora, Melero regresó con el segundo volumen de su proyecto Piano, con el que que a finales de los años 90 había demostrado que su repertorio, más allá de su siempre fascinante envoltorio moderno, podía resultar igualmente deslumbrante siendo reducido a sus elementos más básicos (centenares de jóvenes de la entonces incipiente camada indie de los 2000 descubrirían a Melero gracias a las delicadas versiones de “Cielo” o “Quiero estar entre tus cosas”).

El músico dio una entrevista junto a su actual socio musical, el pianista Yul Acri, y reveló detalles de su nuevo disco, dio su opinión acerca de la relación entre los artistas y el poder, y abrió las puertas para una futura entrega de Piano.

Te transcribimos la nota completa así podés disfrutarla:

-¿Por que decidiste a grabar la segunda parte de Piano después de 16 años del primer disco?
Daniel Melero: Estábamos grabando el disco de Yul, del cual soy el productor, y en un descanso apareció la ocurrencia, no era una idea siquiera. Veníamos haciendo shows de piano incluyendo muchos temas que no eran los del disco original, y me parecía bien después de tres discos nuevos el año pasado probar con esto. Fuimos al estudio un día y ocurrió. Y como además quedó bien lo editamos.

-Entre todas las canciones que quedaron afuera del Piano original, y toda la música nueva que grabaste desde ese disco, debe haber sido difícil seleccionar estos doce temas.
DM: Para mí es increíble que “Líneas” no haya estado en el primer disco, por ejemplo. Debió de haber algún buen motivo por el cual con Diego Vainer (productor de Piano) no la incluimos, aunque ahora no lo recuerdo.
Yul Acri: En realidad elegimos las canciones que estábamos tocando, muchos clásicos que no habían entrado en el primer Piano, no hubo mucha discusión.

-Llama la atención que evites muchas de las canciones más melódicas de tu repertorio más nuevo, como la mayor parte de las que conforman el disco “Vaquero” o “Tenés” de “X”. ¿Fue algo deliberado no apostar por tu material más “redondo”?
DM: Sí, se buscó contrastes más que nada. Pero que hayan quedado muchas canciones afuera significa que un Volumen 3 podría ocurrir pronto, tal vez dentro de 15 años, grabado en un automóvil volador (risas).

-Pese a que es un disco exclusivamente de piano, el sonido es muy heterogéneo, se pasa de una versión de “Líneas” que evoca a Debussy a pasajes más oscuros y enseguida otros de piano bar…
DM: Nosotros siempre improvisábamos en los shows al hacer estos temas en piano, no había un estilo definido, pero cuando nos aprontábamos a grabar el disco, Yul decidió caracterizar cada canción de una manera distinta. Lo que queríamos era alejarnos del purismo, porque este era otro tipo de piano, uno del siglo XXI.

-En una entrevista dijeron que concibieron el piano en este disco más como una orquesta que como un instrumento. ¿Cómo trabajaron eso?
YA: Bueno, supongo que tenés que ser un concertista para darle al piano realmente toda la riqueza de una orquesta, pero lo pensé de esa manera para que el show en vivo tuviese distintos matices y no sea simplemente un acompañamiento. Piano y voz está bueno para el vivo, pero para un disco me parecía poco en comparación con lo que se puede recrear.
DM: Sí, y esa idea creó una obligación. Lo que parecía que era solo un fluir, tenía que ser una confluencia.

-¿Y cómo es tu relación con el piano? ¿Tenés uno en tu casa?
DM: No, no tengo, pero cuando visito un estudio es lo primero en lo que me fijo, antes que la consola. Aunque sea un piano desvencijado me genera intriga. Y me encantan los estudios que tienen pianos olvidados, órganos rotos, y obviamente que los cables estén óptimos y los micrófonos en excelentes condiciones para poder percibir esas disfunciones. El estudio en el que grabamos este disco no tenía ningún instrumento roto, pero sí un piano del siglo XXI de 2500 partes.

-El hecho que vos sigas innovando con tus propuestas, ya sea con tus discos más experimentales, el sello RED donde producís otros grupos o tu trabajo en la música de películas, mientras tus contemporáneos se conforman solamente con tocar en vivo sus éxitos del pasado, ¿te genera alguna reflexión?
DM: No puedo responder eso realmente, es algo que solo comentaría tal vez entre amigos. Yo aprendí desde chico que el rock es cambio, a veces también música, pero básicamente es una cultura. Eso lo aprendí de Spinetta, de Lito Nebbia, de leer revistas, pasquines casi, en los 70. Tuve la suerte de tener amigos que me hicieron conocer todo ese mundo. Y para mí sigue siendo una cultura todavía, no sabría decirte por qué otros no lo piensan así. A mí me aburre ser el innovador, ni siquiera entra en el campo de mis intenciones, los discos que hago son simplemente algo inevitable.

-Hay muchos músicos y críticos culturales que dicen que el under argentino actualmente no es tan interesante como lo fue en décadas anteriores. ¿Te parece que esto es así o simplemente los medios no le prestan la suficiente atención a lo que está ocurriendo en la escena independiente o a los talentos emergentes?
DM: Lo joven no es un valor en sí mismo en mi opinión, creo que lo joven en el campo del arte no representa nada, un director de cine que tiene 20 años está por empezar. Además, ¿por qué deberíamos pensar que lo mejor es lo que está oculto y es culpa de los medios que no saben traducirlo? ¿Y por qué un verdadero artista debiera pensar que un medio tiene que difundirlo? Nunca el verdadero arte vino del poder, viene cuando se encuentra un camino distinto. Estoy convencido que siempre hay alguien planteando un verdadero desafío, pero nos quedamos con la estructura conocida, con el mercadeo, en lugar de la expresión genuina, porque para eso no hay Google translator… Hay algo que empieza estimulando la curiosidad en la educación, pero el rock tiene que ser ajeno a cualquier política establecida. Está muy bien que los gobiernos tengan políticas de cultura oficiales, así los músicos sabemos lo que no hay que hacer.

-¿Esa es la explicación por la cual nunca se te vio alineado con ningún gobierno?
DM: Yo no tendría ningún problema en tener apoyo oficial, porque sé que el lenguaje que se generaría no sería el de un mensaje de propaganda. La libertad en el campo del arte es un mecanismo de reclamo innecesario, es un reclamo que pertenece a cómo queremos que sea la sociedad, es otra manera de imaginar las cosas. Yo puedo construir una canción desde el techo, sin poner los cimientos primero. Es más, ese es el deber de un artista. Si yo hago la canción desde los cimientos, soy políticamente adecuado, y eso merece ser una estadística del poder, no ser llamado arte.

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