El ex líder de Los Piojos completa el combo "naranja", que tuvo su primera parte en 2016.

Son seis segundos hasta el primer pianazo de Nicolás Raffettas. Enseguida otro, y otro;apenas 10 segundos más y de pronto te encontrás marcando el ritmo con tu pie contra el piso. Naranja Persa 2, que sale a la venta el sábado 14 de abril, está en marcha, y Prometeo marca el rumbo.

Postal de época, reflexión política o de la que sea. “Vos sabés que donde hay culpa nunca hay nadie”, canta Ciro Martínez, que con esta nueva docena de canciones completa y complementa su lanzamiento de septiembre de 2016.

Si tenés la primera parte, sabés que ese espacio que estaba vacío ya no lo estará. Si no la tenés, a lo mejor lo bueno de esta mitad te impulse a buscar la otra. Porque apenas termina el recitado inicial de Dale Darling, que va pasando de un fraseo con aire campero al de un rapero boricua, otra vez el rock se impone con la autoridad de alguien que de eso sabe bastante.

Guitarras al frente, vientos bien dispuestos para cuando hacen falta, un Raffetta que cada vez toca mejor y el tándem Broder ‘bajo’ Bastos y Lulo ‘batería’ Isod sosteniendo el andamiaje con una solidez y una precisión envidiables. Sobre todo porque en vivo suenan igual.

Pero no sólo de rock and roll va la cosa. Porque hay algo de folk en Dice, un jazzy explícito en Estela, un toque de balada stone -muy Memory Motel en los teclados y algo Black Crowes en el diálogo entre voz coros y caños-, y la dosis funky (a lo Ciro) en la tríada final, Por cel – Todos igual – Toaster (give me back my).

Sin embargo, aún así, en esa mezcla hay un denominador común que articula cada una de las 12 piezas del rompecabezas. Algunas, más importantes que otras;tanto que si Dulce no estuviera entre ellas, el todo no se resintiría ni un poquito. En parte, porque la cadencia y la densidad de Un hombre más, temazo que la precede, queda resonando por un buen rato en los oídos, y dentro de la cabeza también.

Mucho tiene que ver en ese resultado el sonido compacto y dúctil de Los Persas, a quienes se suman, cada cual a su tiempo, Julieta Rada -en Por cel-, el percusionista Álvaro Villagra -en Un hombre más-, la guitarra y voz de Juanchi Baleirón -también productor artístico del álbum-, la hijas de Ciro -Manuela en guitarra y Katja en voz- y Juanse, que le imprime un sabor stone paranoico a Simple, que suena en música y palabra como el título.

Y ahí, en las letras, está precisamente otra de las buenas noticias que trae NP2. Los ingredientes son los de siempre: sexo, política, soledad, desengaños, obsesiones, encuentros y desencuentros, amores y desamores;más algo de violencia de género y humor.

Pero lo que le da un upgrade es la manera en que los combina Andrés Ciro Martínez, que desde sus 50 evita cualquier sobreactuación que lo exponga al absurdo, o al ridículo. Al contrario, esa decisión aporta un rasgo más de autenticidad a la propuesta que, paradójicamente, es apta para todas las edades.

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