Giras. Hoteles. Mujeres. Alcohol. Drogas. Rock. Y roll. Ese cliché de la figura de un rockstar es, muchas veces, adorada por los fanáticos y, otras tantas, criticada por aquellos que embanderan la sentencia al physique du role. Algo de todo esto entiende Santiago Moreno Charpentier, más conocido como Chano, quien además de un modo ajetreado y rockero de vivir la vida, es a su vez un pibe humilde. De barrio. Con problemáticas, inseguridades, virtudes, encantos y desencantos. En charla con Clarín, Chano rompe el silencio y no esquiva ningún tema: su estado de salud, su situación con las adicciones y cómo afronta, con humor, las etiquetas sociales y los memes que le impusieron por sus últimos y recurrentes escándalos viales.

Lo cierto es que este Chano 2018, que lanza su carrera como solista el próximo 23 de enero en un concierto gratuito que dará en el Parque Camet de Mar del Plata, en el marco del proyecto cultural AcerCarte, está con las pilas recargadas y motivadísimo luego de dejar atrás la separación de su banda Tan Biónica. En este resurgir, se hace cargo de la imagen pública que genera y asume el papel que cree que le toca jugar en el escalafón del pop rock nacional actual: “Yo soy el rockstar argentino número 1. Ese es mi oficio. Y me encanta”.

¿Es una carga ser una estrella de rock o te hacés cargo y dejás que fluya?

-Por supuesto que el rockstar de Argentina soy yo y me hago cargo de estar en ese lugar. Y me gusta serlo. Lo que pasa que la palabra tiene mala prensa. Yo creo que soy una colección de muchas cosas: porque asumo que no soy un gran pianista ni un gran cantante ni un gran guitarrista. Pero hago de todas esas herramientas una composición y las convierto en canciones.​ Además, me banco todas las consecuencias que vienen con ser un rockstar…

-¿Es caro el precio?

-A mí, las experiencias de vida humanas “normales”, por así decirlo, no me funcionaron. Sólo me funcionó ser una estrella de rock. Intenté formar una familia y no se dio. Intenté tener un hijo y no. Así que como no puedo, voy a ser un rockstar eterno. Este es un mensaje para todo el mundo, que se acostumbren. Es más, a mis fanáticos les digo: tu ídolo no se va a casar ni va a tener hijos. Soy la gran bestia pop, ja.

-En esta nueva etapa de tu vida profesional, ¿hacés algo para cuidar tu salud o mantenerte bien físicamente?

-Como sano, corro por las mañanas. Me cuido. Además, tengo un médico, Manuel Molina, que es decodificador. Cuando tratamos mis adicciones, él habló con mi vieja y le preguntó como fue su embarazo antes de tenerme. Si había pasado algo. Y mi mamá le dijo al doctor que durante el embarazo tuvo toxoplasmosis o alguna cosa parecida y que por eso tuvo que tomar remedios y que ese remedio me salvó la vida. Mi cerebro grabó eso. Como que a mí los químicos me salvan. Entonces, yo estoy tratando de desactivar esa decodificación. De que no necesita nada mi cuerpo. Cuando tiene alguna sed, que no se confunda el agua y el hambre con otra cosa…

-¿Y qué es lo más extraño que hiciste para sentirte mejor?

-Me meto en la cámara hiperbárica. En el mundo deportivo se usa mucho para acelerar los tiempos de lesiones. Lo que a mí me hace es favorecer el flujo circulatorio cerebral. Es decir, desintoxico los años que yo tuve de locura a través de oxigenación. Me meten en esa cámara y la presurizan como un avión: esto lo hago tres veces por semana. Por mi conducta de inquieto, me cuesta estar dos horas adentro del aparato, pero como me levanto muy temprano aprovecho también para hacer una siesta.

-¿Cómo estás en tu lucha contra las adicciones?

-Estoy absolutamente sano. Como quiero y tenía que estar. En la condición mental y física que estaba en el momento más alto de mi carrera cuando tocaba en Tan Biónica. Quizás debería fumar menos puchos…​

-¿De qué manera convive esa dicotomía medio Dr. Jekyll y Mr. Hyde entre el rockstar y el que intenta vivir la vida más sana?

-No hay problemas porque yo soy un rockstar millennial. Nací en el ’81, así que entro justo. Como sano, salgo a correr, hago deportes…Hablando en serio, he tenido problemas porque me gusta la noche, me gusta el estilo de vida. Ahora, la noche, con drogas la paso mal. Es mi mensaje para el mundo. La noche con falopa, a mí me hizo muy mal. Me hizo estar re solo. Me hizo perder oportunidades de mujeres. De proyectos de familia. De minas que me dijeron ‘qué boludo fuiste’. Y asumo que la hice mal. Mi mensaje para el mundo es ese…

-Está buenísimo que quieras dar ese mensaje…

-Es que yo me hago cargo también de que le hablo a un montón de pibes jóvenes. Entonces, a los pibes les digo que no hagan ninguna de esas pavadas. Y que se puede triunfar y llenar estadios sin ninguna falopa. Porque yo viví esa etapa y se puede.​..

-Se te ve renovado en esta nueva etapa como solista. ¿Muchas expectativas para el debut en Mar del Plata?

​-Sí, total. Es que fue un desafío gigante lanzarme como solista. Me propuse armar el Barcelona y ponerme a mí de 10. Y lo hice. Ahora hay que salir a la cancha. No sé si voy a jugar como Leo (Messi), pero me armé la mejor banda que hay. Nadie estaría dispuesto a pagar a pagar la plata que yo invertí en esta banda. Al principio pensé que me iba a costar hacer sonar la banda como yo quería, pero la verdad explota. Por ahí es un delirio y mi compañía apuesta y se funde, y yo también, pero estoy apostando a que este proyecto esté a la medida de lo que fue Tan Biónica… Es más, quiero tener más volumen que mi grupo anterior. Quiero llegar más a la gente. Y ese es mi desafío: formar el grupo más grande en toda América.

-¿Cuál es tu meta como solista?

-En principio, mi propuesta es que venga todo el mundo a verme. El espacio que quiero generar es símil al de cancha. Es una invitación para que se sume toda la familia. Además, me propuse que cada canción que escriba tenga un universo distinto. En uno de los últimos singles que lanzamos, le escribí a una chica que se llama Clara (Claramente). Después, para reinventarme, hice Carnavalintro vistiéndome de japonés, riéndome de mí mismo. Apostando a salir del trajecito dorado y todo lo que tenía antes. La meta es ser disruptivo y correr riesgos.​

-Es una búsqueda para seguir madurando como artista, imagino…

-Sin dudas. Porque ahora también asumí mi rol que es el de hacer canciones que suenen en la radio, que se puedan tener en el celular gratis y que todo el mundo venga a verme. Por lo pronto, el 23 de enero en Mar del Plata tengo el primer show con público. Y en mayo hago un Luna Park.

-¿Y estás preparado para meterte en esa vorágine otra vez?

-Es un bardo, porque personalmente e interiormente hay que estar muy bien. Este nuevo proyecto es como tener una empresa. Aunque no tengo mentalidad de empresario, tengo oficio para delegar y estoy bien asesorado. Tengo un buen equipo. No sólo de músicos, ya que me acompañan personas que tocaron con Bersuit, León Gieco, Fito Páez, sino también me rodeo de gente que está en el negocio de la industria y me dice ‘esto te conviene y esto no’.

-¿Fue duro el proceso de separación de Tan Biónica?

-Cuando se separó el grupo estaba hecho mierda, con las piernas hechas pelota. Estresado. Tenía las piernas negras y no podía caminar. Los médicos no me sabían decir que estaba triste. No me lo sabían decir. No podía caminar, te juro. Me levantaba y no podía agacharme. Ahí aparece de nuevo el término “decodificación”. Porque cuando se te endurecen los pies, perdés el apoyo. Y es lo que me pasó cuando terminó Tan Biónica. ​Más allá de que ahora estoy bien, hay veces que me sostengo de algo o me apoyo en una mesa si me agacho, porque tengo miedo de caerme.

-Entonces, literal, Te tuviste que que poner de pie para salir adelante…

-Ponerme de pie fue un desafío. Convencer a productores, convencer a una compañía para que apostara por mí. Yo invertí en darle a la gente las mejores canciones y con los mejores músicos de la Argentina. Fue increíble armarlo, porque hice lo imposible. Me volví loco para armarlo. Yo perdí mucha plata en este último tiempo por el tema de los accidentes y los problemas que tuve. Me salió muy caro todo.

-Ya que sacás el tema, ¿te molestan las cargadas o los memes que salen referidos a accidentes o choques de auto?

-Me banco los memes, me cago de risa. Hay algunos que son muy ocurrentes. “Mi vida la maneja Chano” se convirtió como en una frase emocional y popular de la red. Yo una vez la tuiteé y tuvo mucha repercusión, más que cualquier otra cosa que haya compartido, porque está bueno reírse de uno mismo.

-Fuiste absuelto por la Justicia por aquel accidente del 2015 en Belgrano el que chocaste contra cuatro vehículos estacionados. Y después tuviste otro episodio vial. ¿Hiciste algo para redimirte con todo ese tema?

​- Tengo el registro, pero dejé de manejar. No manejo más. Me hice cargo del quilombo. Y no puedo culpar a nadie más que a mí cuando choqué doscientos autos e hice el choque más espectacular de la historia metiéndome debajo de un camión. Si hice esas cosas, no puedo andar quejándome de lo que digan o no. Porque si vos hacés alguna, te la bancás. Me re jode estar tomando taxis todo el día o tener chofer y que me invada mi intimidad. De hecho, tengo un cuatriciclo en la quinta, pero jamás lo uso por la calle.

-¿Y por qué resolviste dejar de conducir? ¿Culpa?

-Fue por una señora que escuché en una entrevista que le hicieron a Las Madres del Dolor (son aquellas mujeres que perdieron a sus hijos). Y esta señora, en televisión, pedía que yo no manejara más. La verdad es que me llegó lo que dijo. Si el día de mañana, decido volver a manejar voy a hablar con Las Madres del Dolor… Ahí es cuando los memes y todos los chistes quedan de lado. Porque no es joda. A ellas se le murieron hijos y ahí dije ‘chau loco, no manejo más. Me rescato y me la fumo’. Tal vez sean tres años, cinco o diez hasta que vuelva a manejar. Pero no puedo estar manejando por la calle porque a mí me conoce todo el mundo y también me prestaría a que me saquen fotos…Es invasivo.

¿Te repercute de alguna manera el mundo de las redes sociales? ¿O te expone aún más a que sólo trasciendan escándalos?

-No, ya no me repercute. Lo que sí puedo confesar es que no puedo tuitear o subir fotos a Instagram a la mañana…

-¿Cómo es eso?

-Lo dejé de hacer porque todo el mundo piensa que estoy de gira, que no me acosté. Es malísimo, pero el tema de las redes sociales cambió mi comportamiento. Capaz que algún día me levanto tipo 5 o 6 de la mañana y estoy re bien y con ganas de mandar un post y no publico nada porque piensan que estoy de gira total. Y es cualquiera. De todas maneras, ya está superado…

-¿Cuál es el comentario que te duele?

-Seguramente es aquel que debo creer yo en el que hay algo que tengo que mejorar. Porque muchas veces aciertan en mis inseguridades. Lo que me jode mucho es que me digan “tratate” o ‘”hacete ver”. Porque hay veces que estoy en una pileta a las cinco de la tarde, tomando mate con amigos y te tiran esa. No da. Y yo a veces me como ese viaje. O me tiran “estás re flaco, qué te pasa”. Y me dejan pensando, porque soy sensible y vulnerable a eso.

Qué pasó con su última internación

A Chano Moreno Charpentier lo internaron el domingo 31 de diciembre por la tarde. Asegura que fue luego de sufrir un golpe de calor en su casa de Capilla del Señor. El músico habló sobre aquel episodio, por el que se llegó a decir que había tenido un brote psicótico. “No pasó nada grave. Yo a veces no salgo a aclarar nada, porque son delirios los que se dicen. Ponele: si mandan una ambulancia a mi casa, ya se empieza a hacer un debate de si me agarró un brote psicótico, como escuché por ahí, y nada que ver. Tenía un golpe de calor y nada más”. Luego, reconoció: “Aparte ya sé cómo son las reglas del juego. Me la fumo cuando voy a una clínica y que lo pasen en todos los medios, porque hice un montón de cagadas. No me quejo, pero tampoco puedo salir a aclarar que no tengo brotes psicóticos o infartos al corazón…”.

 

Nota realizada por Clarín.

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