Joystick publicó Licores furiosos, su segundo álbum de estudio, producido por Germán Wiedemer, también encargado del último disco de Andrés Calamaro.

Con versatilidad, el grupo liderado por Pano Benincasa transita las 10 canciones que componen el álbum atravesando guitarras espinosas en temas como “Lo prendo fuego”, y baladas melódicas acompañadas por pianos sensibles en temas como “Mi mejor atuendo” o “Mil espejos”.

A dos años de su último álbum, Mil razones para no dormir, este gran retorno es sin dudas un fiel reflejo de la madurez musical que el grupo supo alcanzar durante el último tiempo.

Con un perfil más rockero y las desafiante aventura de explorar el jazz y el pop, Joystick confirma, una vez más, que los géneros musicales no tienen fronteras, se amigan y se fusionan, en este caso para convivir en una obra de arte.

“Tierno disfraz” y “Desconéctame” fueron los cortes de difusión elegidos durante la previa. Con estos temas, antagónicos pero representativos de este disco multifacético, la banda logró dar cuenta de lo que se venía: una combinación de estilos y épocas, de líricas nostálgicas y festivas, de rock y pop, de distorsiones, de violas poderosas, de pianos, de saxos, de talentos musicales.

Sobre el resultado, Joystick dice: “Estamos muy felices cuando lo escuchamos (…), las letras son profundas y logramos alcanzar el nivel de musicalidad que buscábamos. El aporte de Germán Wiedemer fue fundamental. Él entendió desde el principio hacia dónde queríamos ir y nos ayudó a llevarlo a cabo”.

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