El Campo Argentino de Polo fue clausurado en forma preventiva por el Gobierno porteño. La disposición limita la realización de recitales masivos y se tomó tras comprobar que el sábado, durante el show del Dj Hernán Cattáneo, se superó el nivel de sonido permitido. La decisión gubernamental, que se dio a conocer este lunes, no sólo preocupó a los organizadores, sino también a miles de espectadores: en dos semanas, según todavía está programado, ahí tocará Paul McCartney.

La clausura fue dictada por la Agencia de Protección Ambiental (APRA). Fuentes del organismo dijeron que la medida abarca «actividad de música y canto en vivo». Las mismas fuentes explicaron que ahora los organizadores deben «presentar un descargo y pagar una multa por haber excedido el límite de decibeles estipulado por ley». Tienen hasta 15 días para responder.

El sábado durante el recital de Cáttaneo, el área de Fiscalización Ambiental de la APRA comprobó que el nivel de sonido superaba lo permitido. Para llegar a esa conclusión, midieron seis puntos: uno dentro del campo y otros cinco en el exterior. El análisis hecho en el interior fue continuo y determinó que durante el 68% del tiempo en el que transcurrió el recital se superó el límite autorizado de decibeles (95 dB). Y el máximo registrado fue de 101 dB.

Por su parte, en el exterior se hicieron mediciones en avenida Dorrego 3250, Andrés Arguibel 2850, Arévalo 3005 y en dos puntos de la Avenida Del Libertador: al 4360 y 4200. Según los análisis de APRA, sólo en Libertador 4360 se superó el nivel de sonido permitido por motivos unicamente atribuibles al recital.

En lo que va de 2019, el Campo de Polo fue escenario de sucesivos recitales. Antes de Cattáneo se habían presentado el británico Ed Sheeran y dos veces Luis Miguel. Esa porción de Palermo, que hasta hace unos años no era sede de recitales masivos -entonces estaban más asociados al barrio River, los alrededores de la cancha de Vélez e incluso Ferro- se convirtió en una pesadilla para vecinos: por los ruidos pero también por las molestias en el tránsito.

Un ejemplo de saturación se vivió el sábado 23 de febrero. En el Campo de Polo tocó Ed Sheeran, mientra que, en simultáneo y enfrente, en el Hipodromo de Palermo, se desarrolló Buenos Aires Trap, que reunió a Bad Bunny, Duki, Cazzu, entre otros, y llenó los alrededores de adolescentes y jóvenes.

En el barrio dicen que cuando hay recital la tranquilidad del fin de semana termina hacia las 16. Después, los vecinos históricos eligen recluirse en sus casas. Ahí, denuncian, los pisos y ventanas tiemblan al ritmo de la música y las vibraciones provocadas por los espectáculos. En paralelo, encontrar un espacio dónde estacionar se vuelve un desafío. Los vallados para quienes concurren a los conciertos aparecen en la avenida Dorrego y el tránsito queda también reducido por capas de ingreso y egreso sobre Libertador. Además, desde el mediodía, comienzan los controles vehiculares. Antes y después de los espectáculos, la sordera la provocan los bocinazos de los conductores ansiosos por avanzar en un área colapsada.

Si bien el anuncio de la clausura despertó cierta tranquilidad entre los vecinos, o al menos el sentimiento de que sus reclamos empezaban a ser escuchados, la noticia también trajo preocupación. Es que en dos semanas, en el Campo de Polo se realizará el recital de Paul Mc Cartney.

Desde la Asociación Argentina de Polo, cuya área de Prensa reconoció la clausura, aseguraron que la realización del concierto no está en riesgo.

A la falta por ruidos molestos por música se la considera «fugitiva», lo que implica que la falta cesó al momento en que los organizadores del recital presentan el descargo y, al ser «fugitiva», puede ser levantada o ratificada por el Gobierno porteño. Mientras que, es el Ministerio de Justicia y Seguridad quien fija la multa. Pero los antecedentes de clausuras preventivas en la Ciudad de Buenos Aires no ofrecen grandes castigos: en noviembre, durante el fallido Superclásico por la Copa Libertadores, la cancha de River fue clausurada en forma preventiva; a la mañana siguiente la disposición ya había sido levantada.

Fuente: Clarín.

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